Saturday, May 10, 2014

Tres intentos, tres fracasos, tres días

'La secesión pondría a España en bono basura'

  • Las agencias de calificación señalan una 'implicación negativa' con la consulta

  • Cataluña se devaluaría en un 40% y quebraría y España caería a un 'rating' de alto riesgo

No contento con la cena que había mantenido con los empresarios en la sede de Abertis en Barcelona, Alberto Ruiz-Gallardón repetía en el avión una y otra vez que tres veces en la Historia había intentado la independencia Cataluña y que en las tres había fracasado en cuestión de horas. El ministro regresaba a Madrid en el avión privado de Florentino Pérez y tenía como interlocutores a Rodrigo Rato, entre otros ilustres pasajeros. Fue el pasado 11 de octubre y Gallardón había incomodado a los empresarios y banqueros catalanes exigiéndoles más compromiso contra la espiral independentista.
El Gobierno cree que ya se mueven con el relevo del director de La Vanguardia, José Antich, que estuvo presente en aquella cena con Gallardón, al igual que el dueño del periódico, el Conde de Godó.
El Gobierno atribuye el relevo en 'La Vanguardia' a un guiño de los VIP catalanes
Soraya Sáenz de Santamaría estalló el pasado día 3, cuando La Vanguardia atribuía al Gobierno central un plan para desmantelar organismos de la Generalitat. Seis días después, el conde comunicaba a Moncloa el relevo del director en una señal de que el emblemático diario catalán iba a moderar su línea. ¿Se mueve el establishment? Javier de Godó es miembro de la comisión ejecutiva de La Caixa, la gran plataforma de poder económico catalán y su presidente, Isidro Fainé, está siendo, junto a Miquel Roca, uno de los más activos entre bambalinas para que pacten Rajoy y Artur Mas.
Fainé es poderoso, pero parece exagerado atribuirle el relevo de Antich. Una cosa es que haya señalado reiteradamente al conde que no le gustaba la línea editorial adoptada por el diario y otra ordenar la ejecución. Pero el Gobierno lo ha tomado como una señal que coincide con un amplio movimiento de la alta clase empresarial y financiera -no sólo catalana- ante la nueva espiral.
Para los inversores que den crédito a lo anunciado por el presidente de la Generalitat es impresionante saber que queda sólo un año para saber si CaixaBank o el Banco Sabadell van poder seguir financiándose en el Banco Central Europeo. Queda un año también para saber si merece la pena comprar algún bono de la Generalitat y ya se lo vienen diciendo inversores al Alto Comisionado de la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros. «En Cataluña hay que invertir a doce meses vista como máximo», le dijo el analista de un gran fondo de inversión en Londres el pasado julio.
La Caixa justifica así su actual puja por Novagalicia: 'Apostamos por España'
Grandes empresas y multinacionales han encargado informes sobre el impacto que tendría no ya la secesión, sino el mero anuncio oficial y por escrito de la convocatoria de la consulta. «Estamos dictaminando que la consulta es irrealizable», asegura el presidente de un importante despacho de abogados.
Por su parte, un muy alto directivo de La Caixa justifica así que esta semana vaya a pujar fuerte por NovaGalicia: «Apostamos por seguir en España». Fainé tiene claro que no hay otro escenario que la continuidad de una Cataluña española, pero el presidente de la patronal Foment del Treball, Joaquin Gay de Montellà, sostiene que eso «hay que trabajarlo de aquí a noviembre» con un gesto financiero de Madrid: el Pacto Fiscal. El problema es que no sólo catalanes, sino incluso un alto porcentaje del resto de España hastiado con la situación apoya la independencia como si fuera a ser positiva para todos, cuando la realidad es un drama de paro y deuda para ambas partes. «Si se produce la secesión, no hay duda, Cataluña descendería al último nivel imaginable en la escala de solvencia, fuera del radar de incluso los inversores que buscan más riesgo, pero España también caería al bono basura», asegura un alto directivo de una agencia de calificación clave.
Éste pide anonimato, pero sostiene que en caso de secesión, grandes firmas como Standard&Poor's, Moody's o Fitch tendrán que ir advirtiendo antes de la consulta de «las implicaciones negativas» que supondría para los inversores. Son, por un lado, la quiebra de Cataluña, porque su economía se devaluaría «en al menos un 40%» con el drama de que su multimillonaria deuda con el Estado y con el mundo, seguiría en euros. Pero, por otro, la economía española perdería un pulmón clave para su desarrollo. España continúa aún a un solo escalón del bono basura en las tres grandes agencias. En cuanto una lo baje, el bono español desaparecería de los índices de renta fija mundiales. De hecho, en el menos relevante mercado de seguros CDS, España se mueve aún como un bono basura. En cuanto a Cataluña, S&P, Moody's y Fitch coinciden en que no la degradan más en el rating, por el apoyo que recibe del... Estado.
Twitter:@carlossegovia_

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